José F. de León

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Pro Ciegos y Sordos

La visita de las alumnas sordas fue algo que no pasa todos los sábados en la universidad. No es común relacionarse con gente así y tampoco aprender un poco de su estilo de vida. Lo que pude apreciar fue una clase de matemática básica a un grupo de alumnas sordas de tercero básico. Lamentablemente ellas tienen un nivel de calidad educativa muy baja. Debido a su capacidad diferente, no tuvieron las mismas oportunidades de aprender que los demás, porque aprenden de manera diferente. Ellas se miraban bien, felices e interesadas en aprender.

Lo que más me impresionó fue conocer un poco de su estilo de vida. Por ejemplo, cuando van a un restaurante, al súper mercado, y a su colegio. En los restaurantes lo primero que hacen es avisar que no pueden oír. De esa manera la gente les presta más atención. Luego se ayudan de los números del menú para ordenar su comida. En los súper mercados hacen lo mismo. Y en el colegio tienen maestros que hablan el lenguaje de señas y un timbre de luz para captar su atención.

La licenciada nos comentó que hay alrededor de sesenta empresas que están apoyando a estas personas para proveerles empleo. Pero lamentablemente, no es suficiente. Necesitan de más ayuda, pues estas personas solo pueden realizar trabajos manuales. Otro gran obstáculo que enfrentan es que, cuando terminan tercero básico, tienen que acoplarse a un colegio no especializado en sus necesidades. Me imagino que debe ser muy difícil y la mayoría no logra hacerlo. Porque no disponen de los recursos o porque la mayoría de colegios no les da la oportunidad.

Para ser sincero, me tocó el corazón conocer a este grupo de alumnas. Había una  de ellas cuya pareja e hija también  eran sordos. Y me pregunto: ¿Será que las demás personas estamos conscientes de sus necesidades? ¿Qué tan difícil será para ellos adaptarse y moverse en la sociedad? ¿Qué podemos hacer para ayudarlos? ¿Cómo podemos ofrecerles las mismas oportunidades en educación, trabajo y desarrollo que nosotros tenemos? 

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Un Cuento Árabe

Había una vez un papá y su hijo. Estaban haciendo un viaje y el hijo iba sentado en el burro y el papá caminando.

Llegaron a un pueblo y la gente dijo: Que sinvergüenza el hijo, ¡Cómo deja que su papá camine! El papá escuchó esto, así que bajó al hijo y él se sentó en el burro.

Llegaron a otro pueblo y la gente dijo: Miren a ese padre, ¡Cómo deja que su pobre hijo camine!

Entonces los dos se subieron al burro y cuando llegaron al siguiente pueblo la gente dijo: ¡Pobre animalito! Así que los dos se bajaron del burro.

Llegaron a otro pueblo y la gente dijo: ¡Que tarado, tienen un burro y ninguno de los dos lo utiliza!

 Así que el papá y el hijo cargaron al burro y cuando llegaron al siguiente pueblo la gente les dijo…

Lección: mientras sigamos escuchando a la gente y nos sigan importando sus opiniones, vamos a terminar cargando un burro. 

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Querido hijo mío, que naciste como respuesta de mis oraciones a Dios, ¿qué consejos podría darte? ¡No te vuelvas loco por las mujeres!, pues han llevado a la ruina a muchos reyes.

Curioso, hasta cierto grado cómico, pero cierto… 

Proverbios 31:2-3 (Versión Biblia para Todos)

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Misión carácter

Cuando a una persona se le quita sus talentos, que son un don natural para hacer las cosas, cuando se le quita su personalidad, que cambia y madura con el tiempo y las circunstancias, cuando a una persona se le quita su aspecto físico, que cambia y se deteriora con los años, cuando a una persona se le quitan sus buenas calificaciones y sus títulos, sus recursos, su dinero… ¿qué queda?

Lo que queda es el carácter. El carácter no es ser enojado o mandón o algo por el estilo. “El carácter es el fundamento sobre el cual se edifica la vida de las personas. Ya que todo lo que tiene que ver con los valores y los principios se relaciona con el carácter, éste se convierte en fundamento de la personalidad de un individuo y de la sociedad en sí. “

¿Por qué es importante el carácter? Porque el carácter de una persona, o lo que una persona “es”, se convierte en su legado. Impacta a los que están alrededor, para bien o para mal y por ende aporta para formar el carácter de una sociedad y de un país.

En las próximas semanas voy a estar escribiendo sobre cualidades del carácter basado en el libro ‘Los verdaderos colores del carácter’ de La Red Business Network.

Las características que podemos encontrar en toda persona que posee carácter son:

  • Poseen credibilidad
  • Generan respeto
  • Ganan confianza
  • Son consistentes

 

UNA PEQUEÑA HISTORIA SOBRE CARÁCTER:

“En los primeros días de la historia americana, un senador aspirante a la presidencia, llamado Aarón Burr, quería presentar una ley que no era nada popular.

En medio de una sesión del congreso, un amigo le tomó del saco y le dijo con gran entereza: Si apoyas este tipo de ley vas a arruinar tu posibilidad de llegar a ser presidente. Aarón Burr miró al papel que tenía en la mano y le preguntó: ¿Esta ley es verdad? Su amigo le dijo: Sí, es verdad.

Aarón Burr le dijo las clásicas palabras: Bueno, prefiero estar en lo correcto antes que ser presidente.

PASOS PARA DESARROLLAR CARÁCTER:

El carácter no se desarrolla de la noche a la mañana, pero podemos empezar ahora mismo a construir un carácter “irrompible”.

  1. Un par de veces por semana haga dos cosas que no le gusten pero que son necesarias hacerlas. Así ganará disciplina personal.
  2. Fíjese un propósito claro y específico. Así ganará en enfoque y concentración.
  3. Investigue el porqué de los principios universales. Esto le servirá para fortalecer las convicciones que sostienen su comportamiento.
  4. Entreviste a una persona de quien esté seguro de su integridad.
  5. Precise y hágale seguimiento a sus motivaciones. Así podrá comprender por qué hace las cosas que hace.  
  6. Sin importar si son grandes o pequeñas, escriba las promesas que usted hace y cúmplalas. Es la mejor manera de adquirir un alto sentido del compromiso.
  7. Responsabilícese por sus acciones y por sus emociones. Siempre asuma sus sentimientos sin culpar a nadie por las consecuencias.

 

“Así como el hombre piensa, así es.”

 

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Los Paradigmas

Del mismo modo en que los paradigmas negativos de nosotros mismos pueden imponernos limitaciones, los paradgmas positivos pueden hacer surgir lo mejor que hay en nosotros, como lo ilustra la siguiente anécdota sobre el hijo del rey Luis XVI de Francia: 

El rey Luis fue depuesto y aprisionado. Y a su hjo menor, el príncipe, se le condujo a un lugar lejano. Se pensó que si al heredero del trono se le destruía moralmente, nunca podría alcanzar el grandioso destino que la vida le había otorgado.

Lo llevaron a una comunidad en donde lo expusieron a lo más bajo y vil que la vida podía ofrecer. Lo expusieron a manjares tan deliciosos como para hacerlo un esclavo de su apetito. Constantemente utilizaban a su alrededor un lenguaje soez. Lo expusieron a mujeres vulgares y lujuriosas; a la deshonra y la desconfianza. Se vio rodeado veinticuatro horas al día por todo lo que pudiera arrastrar a su alma hasta lo más ruin que fuera posible. Se le sometió a todo ello durante seis meses, per el joven ni una vez cedió a las presiones. Finalmente, al cabo de tentaciones tan intensivas, se le interrogó. ¿Por qué no se sometía a estas cosas, por qué no cedía? Todo estaba planeado para darle placer, satisfacer sus apetitos, y además eran deseables; eran suyas. El muchacho respondió: “No puedo hacer lo que me piden, porque nací para ser rey”.

El príncipe se aferró al paradigma que tenía de sí mismo de tal forma que nada pudo limitarlo. De forma similar, si tú pasas por la vida con lentes que dicen “Puedo hacerlo” o “Soy importante”, esa creencia hará que todo lo demás tenga un giro positivo.

Tal vez en este punto te estés preguntando: “Si el paradigma que tengo de mí mismo está distorsionado, ¿cómo puedo remediarlo?” Una forma de hacerlo es estar en compañía de alguien que crea en ti y te forme. En mi caso, tal persona fue mi madre. Siempre creyó en mí, especialmente cuando dudaba de mí mismo. Decía cosas como: “Claro que deberías aspirar a ser el líder de la clase, Sean”, o: “Invítala. Estoy segura de que ella se muere de ganas de salir contigo”. Cada vez que necesitaba reafirmación, hablaba con mi madre, y ella me limpiaba los lentes. 

Pregunta a cualquier persona con éxito, y la mayoría te dirán que en algún momento alguien creyó en ellos: un maestro, amigo, padre, tutor, hermano, abuela. Se necesita de una sola persona, y no importa quién sea. No temas apoyarte en él o ella y ser nutrido. Acude. Acude a ellos cuando necesites consejo. Trata de verte a ti mismo del mismo modo en que ellos te ven. ¡Qué diferencia puede producir un nuevo par de anteojos! Como dijo alguien alguna vez: “Si pudieras contemplar el tipo de persona que Dios quiso que fueras, te elevarías y nunca volverías a ser el mismo”.

Sean Covey, Los 7 Hábitos de los Adolescentes Altamente Efectivos, Grijalbo, Pg. 15.

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